Las grandes silenciadas.

Durante la pandemia se han visibilizado una serie de cuidados que ha dado lugar a una doble responsabilización por parte de las mujeres, mayoritariamente, que han sido las encargadas y a las que se les ha atribuido la responsabilidad social de asumir esos cuidados, tanto con niños, como con mayores. El género es un aspecto muy importante en este tema que se está tratando, porque son las mujeres las que se han visto sobrecargadas y obligadas a renunciar a aspectos como el trabajo o los estudios para dedicarse explícitamente a los cuidados. Esto, que no consideramos muy importante y que pasa casi desapercibido en nuestra sociedad, es también un tipo de violencia hacia la mujer.

La desviación de los cuidados casi al 100% a la mujer, se debe a que a estas se le  ponían (y actualmente les siguen poniendo, aunque en menor medida) profundas limitaciones en trabajos relacionados con los sectores económicos, en las actividades remuneradas, etc. Esto genera un sesgo que aparta a las mujeres a una economía “independiente” y no remunerada como son los cuidados de la familia y el hogar. Esta actividad realizada tradicionalmente y en su mayor parte por mujeres, ha provocado que este trabajo tan importante, como son los cuidados, se invisibilice y quede relegado a un segundo plano. 

Es por esta razón, que debemos VISIBILIZAR los cuidados, solo así, estaremos visibilizando también el trabajo NO REMUNERADO EN EL MAYOR DE LOS CASOS de las mujeres. Son las grandes silenciadas, a las que no se les da otra opción, a las que se les obliga socialmente a acarrear con este trabajo. No olvidemos, que los cuidados son el sustento de la vida, por lo que las mujeres también.

¡¡Buenas noches, salud, cuidados y feminismo!!

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